Segunda Guerra

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Segunda Guerra
Segunda Guerra
Localización: Continentes de Lordaeron, Khaz Modan y Azeroth
Consecuencia: Victoria de la Alianza, destrucción física del Portal Oscuro
Combatientes
Comandantes y líderes


Fuerzas

Muchas veces mayor que la de Ventormenta en la Primera Guerra[1]

Decenas de miles[2]

Bajas y pérdidas

Considerables

Los supervivientes no representaban una amenaza[3]

La Segunda Guerra fue un conflicto entre la recién creada Alianza de Lordaeron y la Vieja Horda orca de Draenor, que afectó a casi la totalidad de los Reinos del Este y que terminó con la victoria de la Alianza. Los hechos fueron relatados en Warcraft II: Tides of Darkness y en la novela Más allá del Portal Oscuro.

Preludio a la guerra

Tras los eventos de la Primera Guerra, los supervivientes del Reino de Azeroth, liderados por Anduin Lothar, se abrieron paso a través del Mare Magnum hacia Lordaeron, un reino humano del norte para implorar la ayuda del rey Terenas Menethil II. Tras el discurso apasionado de Lothar, Terenas convocó un consejo de guerra de emergencia para discutir acerca de la amenaza orca. Mientras tanto, la Horda había saqueado la ciudad de Ventormenta y sus alrededores, destruyendo todos las explotaciones humanas al sur de las Estepas Ardientes.

De los años que siguieron a la derrota de los humanos y el estallido del conflicto no se sabe mucho, sólo se presupone que tanto la Horda como la Alianza sufrieron varias reformas internas que les llevó a una gran carrera armamentística que desembocaría en una inevitable nueva guerra.

El rey Terenas, a través de maniobras políticas, solicitó el apoyo de los reinos humanos de Stromgarde, Dalaran, Kul Tiras, Alterac, y Gilneas. Aunque la mayoría de las naciones humanas se unieron y se comprometieron a apoyar esta nueva alianza, Lord Perenolde de Alterac y Genn Cringris de Gilneas mantuvieron su independencia; Perenolde porque temía que los humanos fuesen derrotados por los orcos, y Cringris porque sentía que Gilneas era lo suficientemente fuerte como para valerse por sí misma. Sin embargo, los reinos humanos también se las arreglaron para ganar la lealtad de los enanos Barbabronce de Forjaz y Martillo Salvaje de Pico Nidal, así como de los gnomos de Gnomeregan. Emisarios liderados por el rey Terenas intentaron ganarse el favor de los elfos nobles de Quel'Thalas que, aunque en un principio no estaban interesados ​​en el conflicto venidero, envíaron finalmente una mínima parte de sus fuerzas. Con todos estos efectivos se creó la Alianza de Lordaeron.

Hacia el final de la Primera Guerra, el líder del Consejo de la Sombra, el brujo Gul'dan, cayó en un coma profundo intentando penetrar en la mente de Medivh. Sin las maquinaciones del Consejo, la Horda cayó en disputas internas y un golpe de estado prepretrado por Orgrim puso fin a lo que él veía como una mala influencia que corrompía a la Horda. El Consejo de la Sombra fue destruido, así como su Jefe de Guerra, Blackhand que fue sustituido por Orgrim que tomó el control del resto de fuerzas de la Horda, tras lo cual comenzó a reforzar sus diezmados ejércitos con orcos y ogros provivientes de más allá del Portal Oscuro. Con los trol, ogros y orcos luchando en el mismo bando, no pasó mucho tiempo antes de que los emprendedores goblin viesen un gran potencial de riqueza y decidieran ayudarles.[4] La Horda obtuvo el apoyo de los mecánicos y mercenarios goblin y, mediante el uso del Alma del Demonio, logró esclavizar a la dragona roja Alexstrasza y a la mayoría de su prole. A pesar de contar con el favor de los trol, las tribus de la Vega de Tuercespina no se unieron a la Horda ni participaron en la Segunda Guerra por motivos desconocidos. Tras despertar de su coma y encontrarse sin aliados, Gul'dan "juró" lealtad a Orgrim y por primera vez creó a los Caballeros de la Muerte poniéndolos al servicio del Jefe de Guerra.

La ofensiva de la Horda

Situación pre-guerra: El rojo indica el territorio de la Horda, azul el de la Alianza, y el amarillo para naciones neutrales.
El mapa de la Segunda Guerra con las principales batallas y las rutas de guerra.

Seis años después de la caída de Ventormenta, la Horda comenzó una ofensiva en el norte contra las fuerzas de la Alianza. La Horda lanzó simultáneamente dos asaltos primordiales. La primera fue una ofensiva terrestre lanzada sobre la Montaña Roca Negra, que se trasladó al norte de las explotaciones enanas de Khaz Modan. El segundo fue un asalto naval lanzado desde las ruinas de Ventormenta, hacia las islas de Zul'Dare, Tol Barad y Crestfall, con la idea de utilizarlas como bases navales principales. A partir de aquí, la Horda desembarcó tropas en las costas de los Humedales, de las Tierras Altas de Arathi, y (lo más importante) la costa sur de Lordaeron. Los puestos de avanzada de Costasur, el Molino Tarren y Hillsbrad, fueron asaltadas, y la Horda desplegó una gran cantidad de tropas en Lordaeron, con la ayuda de la nación de Alterac que les proporcionó mapas y rutas secretas.

Poco después, Zul'Jin y algunos de sus campeones fueron descubiertos por exploradores de la Horda en una prisión improvisada cerca del Molino Tarren. Al escuchar la noticia, Orgrim inmediatamente ordenó su liberación. Ahora en deuda, Zul'jin acordó formar un pacto con la Horda: las llanuras y los valles de Lordaeron pertenecerían a la Horda, mientras que los trol recibirían los bosques ancestrales de sus enemigos mortales, los elfos nobles.

La Horda procedió a asaltar a Loch Modan, obligando a enanos y gnomos a refugiarse en la ciudad de Forjaz para evitar la amenaza exterior. El clan Foso Sangrante lanzó varias incursiones a la poderosa ciudad enana, pero sin éxito. Durante la mayor parte del tiempo, enanos y gnomos estuvieron luchando por separado del resto de la Alianza sin suministros salvo a través del apoyo aéreo. Después de la devastación de Loch Modan, la Horda fue más hacia el norte en los Humedales, tomando Dun Algaz, Dun Modr y Grim Batol, y las convirtieron sus fortalezas. Grim Batol se transformó en la base principal de las tropas terrestres, y también en un criadero para el esclavizado Vuelo Rojo. El Puente Thandol fue un campo de batalla clave durante el conflicto, en constante cambio de posesión entre las dos facciones.

Finalmente, debido a una desviación de ejército principal de Lothar en Pico Nidal, la Horda logró penetrar a través de Quel'Thalas por los acantilados sin ser detectados. Junto a la tribu Amani liderada por Zul'jin, las tropas de Orgrim se abrieron paso cortando y quemando los árboles de los bosques de los elfos, hasta que recalaron en el Bosque Canción Eterna, antes de que la Alianza llegara con refuerzos.

Contraataques leves de la Alianza

Ultrajados por el ataque a sus fronteras, los elfos finalmente decidieron intervenir con todos sus efectivos en el conflicto. Esto incluyó el despliegue de los destructores élficos al sur de las Tierras del Interior y de las costas de Lordaeron. Sir Anduin Lothar decidió dividir su ejército con el objetivo de realizar una maniobra ofensiva y engañar a los orcos. Dejó la mitad de su ejército bajo el mando de su segundo, para ocuparse de Quel'Thalas, mientras lideraba la otra mitad, en las Tierras del Interior para destruir la mayor cantidad posible de enemigos que aún quedaban allí. Lordaeron y Quel'Thalas lograron hacer retroceder a la mayoría de las fuerzas de la Horda hacia las costas de Trabalomas pero, antes de que eso ocurriera, Gul'dan consiguió las piedras rúnicas de los elfos nobles para utilizarlas en su intento de crear ogros magos. Con el apoyo de los elfos, la Alianza fue capaz de lanzar un ataque contra Zul'Dare y poner fin a la invasión de Lordaeron. A pesar de que Trabalomas y Costasur fueron casi exterminadas, los navíos de la Horda tuvieron que retroceder hasta orillas de los Humedales, Catacresta y de las ruinas de Ventormenta.

Después de la victoria en el norte, la Alianza se concentró en hacer retroceder la ofensiva orca de las Tierras Altas de Arathi hacia el Puente Thandol. El primer paso fue una sangrienta reconquista de la fortaleza de Tol Barad para su uso como un punto de acumulación de tropas para una invasión a Dun Modr, la base principal de apoyo para los ataques contra el Puente Thandol. Con el apoyo naval de Tol Barad, las fuerzas terrestres de la Alianza fueron finalmente capaces de abrirse paso a través del Puente Thandol y recuperar Dun Modr. La Alianza continuó presionando en el sur, tomando la base de Dun Algaz. A pesar de que fueron incapaces de tomar por completo la fortaleza maldita de Grim Batol, pudieron destruir a los ejércitos de la Horda y provocaron su retirada hacia Khaz Modan.

Tras la derrota de las fuerzas de la Horda en Khaz Modan, se produjo un breve receso. La Horda trató de reunir más tropas desde el sur, incluyendo a los recien creados Caballeros de la Muerte. La Alianza por su parte comenzó a centrarse en los restos de las fuerzas de la Horda en el norte de Lordaeron, a donde enviaron a Lord Uther y sus Caballeros de la Mano de Plata, que prestaron su ayuda a las víctimas de la guerra. Sin embargo, una revuelta campesina de menor importancia en la Mano de Tyr destapó el complot que había urdido Lord Perenolde en Alterac, tratando de destruir a la Alianza desde dentro. A causa de ello, los ejércitos de la Alianza arrasaron el pequeño reino traidor.

El asedio de Lordaeron

La traición de Alterac había dejado a todo el ejército de la Horda junto a las murallas de Lordaeron, de modo que no tardaron en comenzar a asediar la capital. Las tropas de Stromgarde pudieron cortar el paso a los refuerzos que quedaban en Alterac y Perenolde fue encarcelado por su traición. Así pues, todo el ejército de la Alianza libró una gran btalla contra la Horda, pero no fueron capaces de derrotarlos en un primer momento primera instancia. En medio de la batalla, Gul'dan se retiró llevándose consigo a los clanes Stormreaver y Martillo Crepuscular, dividiendo las fuerzas orcas y dejando el resto de clanes a merced de los ejércitos de la Alianza. La razón fue que Gul'dan había descubierto la ubicación de la Tumba de Sargeras en medio del Mare Magnum. Tras desplazarse hacia allí, hizo emerger las ruinas élficas hundidas desde el Gran Cataclismo, en un intento de apoderarse del Ojo de Sargeras. Sin embargo, al abrir la tumba Gul'dan fue aniquilado por los demonios que había en su interior.

Mientras tanto, Orgrim retiró su ejército para perseguir a Gul'dan y los clanes desertores con el propósito de castigarlos por haber traicionado a la Horda. La Alianza aprovechó la oportunidad para derrotar a las tropas orcas que quedaban en Lordaeron, que fueron facilmente aniquiladas sin sus líderes que los guiaran y sin apoyo aéreo. Los clanes que habían acompañado a Gul'dan fueron destruidos por las fuerzas de Orgrim, junto a su arma secreta: los dragones rojos.

La Alianza toma el mando

Con las fuerzas de la Horda tan debilitadas, la Alianza sitió el cuartel general de los orcos en la Montaña Roca Negra. Tratando de frenar el asedio, Orgrim y sus seguidores salieron de la ciudadela y atacaron a Lord Lothar y a sus paladines. Después de un duelo titánico, Orgrim logró matar a Lord Lothar. A su muerte, el segundo al mando de Lothar, el paladín Turalyon tomó el mando, hizo prisionero a Orgrim y persiguió a los orcos haciéndolos retroceder hasta su último bastión junto al Portal Oscuro.

Destrozados y quebrados, el resto de fuerzas de la Horda intentaron defender el Portal Oscuro. En lo que se ha descrito como la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra, los orcos fueron derrotados, sus líderes detenidos, y el propio Orgrim encadenado. Poco después, el mago Khadgar, flanqueado por los valientes guerreros de la Alianza, destruyó el Portal Oscuro, poniendo fin a la Segunda Guerra.

Veasé también

Referencias

  1. Mareas Tenebrosas Aaron Rosenberg pag 115
  2. Mareas Tenebrosas Aaron Rosenberg pag 47
  3. Mareas Tenebrosas Aaron Rosenberg pag 373
  4. Horde Player's Guide pags 169