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Asedio de Orgrimmar

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Asedio de Orgrimmar
Siege of Orgrimmar loading screen.jpg
Localización Valle de la Flor Eterna (Entrada, fase uno)
Orgrimmar, Durotar (Fase dos)
Jefe final Garrosh Grito Infernal
Información
Tipo Raid
Nivel recomendado 90
Límite de jugadores 10-25
Other raids

El Asedio de Orgrimmar es la mazmorra que pone fin a la historia de Mists of Pandaria. Implementada en el Parche 5.4 consta de dos partes diferenciadas. La primera se centra en la contaminación del Sha en el Valle de la Flor Eterna que culmina con el enfrentamiento contra el Sha del orgullo. La segunda se centra en Durotar, donde la Rebelión Lanza Negra y la Alianza han cercado la capital de la Horda, para derrocar a Garrosh como Jefe de Guerra, poniendo fin a la Guerra entre la Alianza y la Horda.

Contenido

Descripción

Las tensiones exacerbadas por la arrogancia de Garrosh Grito Infernal han alcanzado el cenit con la destrucción desatada en el Valle de la Flor Eterna. ¡Los líderes de la Horda y la Alianza asedian la capital de Grito Infernal para derrocar a este despiadado Jefe de Guerra de una vez por todas![1].

Argumento

Después de que la Guardia Kor'kron descubriera la Cámara de Y'Shaarj, Garrosh decidió usar la energía de las pozas del Valle de la Flor Eterna para revivir el Corazón de Y'Shaarj, un arma definitiva de gran poder que había sido sellada por los titanes.

La mazmorra comienza en una sección inferior del Palacio Mogu'shan, llamada las Pozas de Poder. Los jugadores deben acabar primero con Immerseus, una esencia viviente proveniente de las pozas del valle que ha sido corrompido por la influencia del sha. Tras volver a la superficie los aventureros han de localizar la fuente de la corrupción, luchando contra los guardianes caídos del valle allí donde se erigía la Pagoda Dorada antes de que los goblin excavaran toda la zona donde se encuentran Norushen y el Sha del orgullo.

Tras acabar con la amenaza en el Valle, el grupo se dirige a Durotar para participar en el asedio de Orgrimmar, localizar a Garrosh y poner fin a sus maquinaciones. Una vez que han desembarcado en la Bahía de Garrafilada, el grupo se adentra en la ciudad y desciende has el Underhold, un enorme subterráneo excavado bajo la Sima Ígnea.

Geografía

Mapas

Jefes

Los ancestrales habitantes de Pandaria reconocieron la importancia vital de las vivificantes Pozas de Poder y construyeron un sistema subterráneo de acueductos para salvaguardar las aguas y nutrir la vida del Valle de la Flor Eterna. El contacto con la corrupción ha revuelto estas aguas y, ahora, Immerseus se erige como una encarnación antinatural de la pena del Valle.
Los guardianes del Loto Dorado y el Shadopan del Valle de la Flor Eterna se hallaban en el epicentro de la devastadora explosión que arrasó el valle. Ahora no es más que un cementerio de energía oscura, donde los espíritus de estos guardianes deambulan en un lugar que antaño protegieron, confusos y atormentados por su fracaso.
Hay quien dice que la raza mogu fue creada a imagen de esta construcción titánica, abandonada en las profundidades de Pandaria para vigilar y proteger el secreto más oscuro y peligroso del continente.
El séptimo sha, el Sha del orgullo, era la última carga del emperador Shaohao. Cubrió la tierra de niebla y esperó durante miles de años su momento. Cuando Garrosh resucitó el corazón de Y'Shaarj, la fuerza de su arrogancia provocó que esta oscura energía se condensara en la cámara en la que se descubrió el corazón.
La señora de la guerra Zaela estableció un fuerte vínculo con Garrosh durante los acontecimientos de las Tierras Altas Crepusculares, y tanto ella como sus orcos Faucedraco han jurado lealtad a la causa de Garrosh. A lomos de Galakras, un descendiente directo del cataclísmico progenitor de todos los dragones, Zaela supervisa la defensa naval de Orgrimmar.
Este terror mecánico, diseñado para intimidar y destruir, es la pieza central de la maquinaria de asedio de Garrosh. Inspirado en el gran escorpión de guerra Kor'kron, el gigante férreo protege las puertas de Orgrimmar y aplasta a cualquiera que ose desafiar a la Horda auténtica de Garrosh.
Haromm y Kardris entrenaron a miles de chamanes para que pidieran la ayuda de los elementos con susurros reverentes. El ejército de Garrosh, por el contrario, no pide: arrebata lo que desea en nombre de la Horda auténtica. El chamanismo oscuro esclaviza a los elementos y los convierte en cenizas quemadas, aguas corruptas y aire tóxico.
El general Nazgrim, inicialmente un bruto al servicio del antiguo Jefe de Guerra Thrall, ascendió rápidamente tras las aplastantes victorias en las Colinas Pardas y la ciudad sumergida de Vashj'ir. Nazgrim, leal a la Horda hasta la médula y fiel a un riguroso código de honor y deber, defenderá a su Jefe de Guerra hasta su último aliento.
Malkorok ha sido el teniente más leal y digno de la confianza de Garrosh durante la campaña de Pandaria. Cuando el Jefe de Guerra necesitó un voluntario al que imbuir del poder de Y'Shaarj, no fue sorprendente que Malkorok se ofreciera sin dudarlo.
Cuando Garrosh posó sus ojos sobre Pandaria, vio un poder sin explotar. Durante su campaña, Garrosh robó armas, tesoros y artefactos de los pandaren, los mogu y los mántides. Se encuentran en un almacén situado en las profundidades de su base subterránea, vigilado por un misterioso sistema de seguridad cuyo origen parece remontarse a la época de los titanes.
Cuando se descubrió la Isla de los Gigantes frente a la costa de Pandaria, repleta de demosaurios primigenios, Garrosh envió a sus tropas para capturar a algunos de los ejemplares más aterradores, con la esperanza de domarlos y usarlos como bestias de guerra. Innumerables maestros de bestias han sucumbido ante las fauces de Thok al intentar someterlo, pero la sed de sangre de esta criatura es insaciable.
Helicio Mechanegra era el único goblin con la habilidad, profesionalidad y crueldad necesarias para satisfacer a Garrosh en su afán de hallar al ingeniero de la Horda auténtica. Mercenario de corazón, el amor que profesa Mechanegra a sus creaciones (y el oro que suponen) ha unido sin remedio su destino al de su señor y Jefe de Guerra.
Los nueve dechados Klaxxi'va que sobrevivieron son antiguos campeones de los mántides que lucharon junto al heraldo contra la locura de la emperatriz Shek'zeer. Pero la lealtad de los dechados, al igual que la de todos los mántides, es aún más profunda. Cuando Garrosh desenterró el corazón de Y'Shaarj, los dechados siguieron los susurros de su maestro ancestral hasta las cámaras de hierro que se encuentran bajo Orgrimmar.
Garrosh, hijo de Grommash Grito Infernal, supo por primera vez del heroísmo de su padre cuando Thrall se encontró con el joven orco en Terrallende. En ese momento se sembró la semilla del orgullo. Garrosh encabezó las victorias de la Horda en Rasganorte y consolidó el poder de la Horda entre el caos del Cataclismo como Jefe de Guerra. Sin embargo, su visión de una supremacía orca a toda costa ha llevado a los ejércitos del mundo a caer sobre Orgrimmar... Un desenlace que Garrosh espera ansioso.

Botín

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Misiones

Logros

Referencias

Últimos cambios

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